Sexo, drogas, juego, y chocolate

Sexo, drogas, juego, y chocolate

El uso de actividades y substancias para modificar el estado de conciencia es ancestral, estas actividades, su uso y abuso, aparecen documentadas por doquier en textos antiguos:

“Noé, que era agricultor, plantó la primera viña. Bebió su vino, se emborrachó, y se quedó desnudo dentro de la tienda”. (Génesis 9, 20-21).

“Sócrates en su discurso había hecho alusión a una cosa que él había dicho, cuando repentinamente se oyó un ruido en la puerta exterior, a la que llamaban con golpes repetidos; y parecía que las voces procedían de jóvenes ebrios y de una tocadora de flauta.

—Esclavos, gritó Agatón, mirad qué es eso; si es alguno de nuestros amigos, decidles que entren; y si no son, decidles que hemos cesado de beber y que estamos descansando. Un instante después oímos en el patio la voz de Alcibíades, medio ebrio. Platón, El banquete, 351.

La lista de esas actividades y substancias es muy extensa, algunas actividades: juegos de cartas, ruleta, sexo, trabajo, ejercicio, jalarse el pelo, masturbación, ver novelas, coleccionar objetos, internet, bailar, lotería, romances… Substancias: alcohol, vino, tabaco, café, mariguana, esteroides, comida, solventes, aire comprimido… y cientos más, si no es que miles más.

Ya algunas de esas substancias tuvieron su época de prohibición, eso nunca solucionó el problema de su abuso. El uso y el abuso es un asunto que nació con el descubrimiento de los efectos de la substancias; el uso persistirá, pues éste no es dañino por sí mismo, el daño resulta del abuso, de la adicción a la substancia.

¿En quién está la responsabilidad del abuso de las drogas? Si un joven roba, él es responsable de su acto, y por lo tanto a él es a quien se le castiga, no a sus padres, no a sus maestros, tampoco a sus gobernantes.

La mayoría de nuestras sociedades han aceptado que a partir de los 18 años somos responsables de nuestros actos, es decir, adultos responsables. El problema es que, en contradicción con eso, respecto al uso de las drogas, se quiere tratar a los adultos como niños, ese es el meollo del asunto.

Mientras no se libre a nuestras sociedades y a sus miembros mayores de edad a su responsabilidad adulta, mientras sus gobiernos los quieran “proteger” de ellos mismos, nuestras sociedades seguirán en un estado de inmadurez, pues no se les da la oportunidad de pasar por la experiencia del aprendizaje del propio error. Experiencia que los padres han sabido siempre que es necesaria para que los niños desarrollen responsabilidad, libertad y madurez.

Si queremos sociedades adultas y maduras, démonos el trato que corresponde a los adultos. Los mayores de edad saben lo que les beneficia y lo que les daña y escogen en consecuencia, la posibilidad de elegir mal es un riesgo que tenemos que dejar en las manos de sociedades maduras.

Despenalicemos el uso de las drogas, cuidemos y eduquemos a nuestros niños, informemos extensa e intensivamente a la sociedad y que cada quien elija sus conductas y afronte las consecuencias.

jorge alberto ornelas lizardi

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