Aug 02

Por qué no me haría un tatuaje

Por qué no me haría un tatuaje

Jorge Ornelas, el jueves, 15 de abril de 2010

 Me gusta el arte, me gusta el dibujo. Me gustaría mucho tatuarme hoy el busto de Sócrates en mi hombro. ¿Por qué, entonces, no voy ahora a que me lo hagan? El problema es que, aunque en éste momento pienso que no cambiaré de opinión, y no en cuanto al gusto por tener tatuajes, pues como esta decisión cae dentro del ámbito de la estética, y esta, es mayormente aceptada como subjetiva, no tendría que sustentarla más que con  mi gusto.

El problema que veo es el siguiente: la primera vez que pasó por mi mente la idea de hacerme un tatuaje fue en mi adolescencia. En ese tiempo me hubiera tatuado el nombre de Liz , mi novia, en el hombro y desde luego una foto de su rostro. Unos cinco años más tarde tendría que haberme hecho un tatuaje encimado, para tapar la foto y el nombre anterior, pues Liz se caso con un gringo; Digamos que la foto la convirtieran en paisaje de Europa y el nombre  en cualquier palabra extranjera que sonara chic para esos días.

Unos años después y algunos nombres más con sus respectivos paisajes encimados y nombres extranjeros ya me iría pareciendo a un diccionario de lenguas extranjeras.

Después, creo, hubiera pedido el retrato de Rockefeller y un centenario (de los de oro) en mi pecho, un yatecito y el Lear jet que un día soñé comprarme.

Creo que hasta por ahí, y en un lugar no muy a la vista para no causar problemas con la ley, me hubiera dibujado una cucharita de esas que servían para servir la nieve, y no la de fresa precisamente.

Unos años más tarde, después de borronear todo lo anterior, me hubiera tatuado a Gandhi en el antebrazo, y cerca de ahí a Bill W. ,  y desde luego un triangulo dentro de un circulo.

Los tatuajes de los últimos años serian los nombres de mis hijos, también a Albert Ellis. Mi primer filósofo hubiera sido Epicteto, después Séneca, Marco Aurelio, Platón, Nietzsche, aunque estos dos, lejos uno del otro, para que Nietzsche no se molestara. Estos últimos tatuajes, me parece hoy, no me los borraría. Pero las evidencias que tengo,  es que,  con en el paso del tiempo cambio de opinión. Así que me esperaré a estar seguro, para hacerme mi primer tatuaje.

jorge alberto ornelas lizardi

Jun 08

Paz

k“Para conseguir la paz, un primer paso importante es comprender qué hay realmente en el corazón y la mente del adversario, entender cómo piensa y cómo ve el mundo. Normalmente refleja alguna aspiración y entonces uno debe decidir si las aspiraciones del adversario son absolutamente incompatibles con los principios de uno mismo.”

Henry A. Kissinger

May 04

Disertación Sobre el Gorgias

Disertación Sobre el Gorgias

 

Introducción

 

¿Qué interés pude tener para nosotros el leer y reflexionar sobre un dialogo escrito hace más de 2,400 años?, ¿Nos podría interesar lo que se pensaba en esa época y lugar, acerca de: la retórica, la política, lo justo y lo injusto? De entrada, estos temas son los mismos que preocupan al hombre de hoy. En este artículo, habremos de analizar si actualmente el Gorgias nos es útil y cual podría ser, si lo hay, su interés para nosotros.

 

Dos son los temas centrales del Gorgias: La retórica y la moral. Inicia buscando definir el nombre de lo que se va a hablar y acordar un nombre para ello, La retórica es el nombre y el asunto; capacita a los hombres para hablar, puede enseñarse, se ocupa de los discursos y persuade, es artífice de la persuasión que da lugar a la creencia, pero no a la enseñanza sobre lo justo y lo injusto, dado que la creencia pude ser falsa o verdadera.

El orador no debe dar su opinión en asuntos técnicos, ya que en cada elección   se debe preferir al más hábil, el problema es: que ante los ignorantes, el que no sabe, si es buen orador, será más persuasivo que el que sabe, pues no necesita conocer los objetos en si mismos.

Por lo anterior Sócrates en el Gorgias dice que: La retórica es una parte de la adulación, una ocupación, una práctica, que produce agrado y placer, similar a la culinaria, un simulacro de la política. Pero se puede utilizar bien si es usada para acusarse de haber actuado injustamente y recibir el castigo.

Considera que para el cuerpo y el alma hay un estado saludable y que para su cuidado hay artes, y estas son, en cuanto al cuerpo: La medicina y la gimnástica, siendo la gimnástica superior, pues podemos esperar que aplicando la gimnástica, poco necesitaríamos de la medicina. Las artes para el alma son: La legislación y la justicia, siendo la justicia superior, con base en la reflexión anterior.  Estas artes a menudo son confundidas por su proximidad, La medicina con la culinaria, la gimnástica con la cosmética, la legislación con la sofistica y la justicia con la retórica.  Si alma y cuerpo están sanos, el alma juzga y ve la diferencia, no así el cuerpo. La salud de cuerpo y alma dependen de ser justo y moderado, pues alguien que no lo es no pude ser grato ni a otro hombre ni a ningún dios, porque es incapaz de convivencia, y el que no es capaz de convivencia tampoco lo es de amistad.

Respecto al poder, se establece que, el poder debe ser un bien para quien lo posee. Hacer lo que parece mejor no es hacer lo que se quiere si la elección no esta basada en la razón, dado que que cuando se hace una cosa en razón de algo, no se quiere lo que se hace, sino aquello por lo que se hace, se hacen las cosas intermedias buscando alcanzar las buenas. Por lo tanto quien hace lo que le parece, pero no hace lo que quiere (quiere el bien) se busca un mal.

La mayoría piensa que es peor padecer la injusticia que cometerla, pero la cantidad de opiniones en un sentido, no son prueba confiable. El mayor mal es cometer injusticia, ya que tener un gran poder no es hacer lo que a uno le parece, a menos que a esto le siga una utilidad, esto es el bien, entonces es un gran poder. Lo otro es un poder mínimo. Cometer injusticia no es doloroso, puede ser hasta placentero, pero si es mas dañino, pues enferma el alma,  por lo tanto el castigo justo, aunque no es agradable, le  hace un bien al que lo recibe, pues lo hace mas justo, aunque lo mejor será, no actuar injustamente en primer lugar.

Se discute también si el más fuerte debe de establecer las leyes, la conclusión es que sí, solo que el punto fino es determinar, quien es el más poderoso. Sócrates concluye que es la multitud si esta se compara con un tirano injusto.

Sócrates deja ver que es necesario moderar las pasiones y deseos para dominar a los demás; en contraposición Calicles afirma: que no hay que reprimir los deseos sino saciarlos y que el vivir agradablemente consiste en derramar todo o posible. Como el fin de todas las acciones es el bien, es preciso hacer todas las demás cosas por el bien. De esta manera podemos distinguir los placeres buenos y malos y esto se logra con la experiencia y conociendo las artes arriba mencionadas,   pues estas examinan la naturaleza de lo que tratan, conocen la causa de lo que hacen y pueden dar razón de todos sus actos.

Al llegar a este punto del Gorgias hay un punto muy importante de reflexionar, pues generalmente se cree, que Sócrates descalifica completamente a la retórica, lo que no es así pues afirma que: hay una clase de retórica que es hermosa, pues se esfuerza por decir lo más conveniente. Sin importar que resulte agradable o desagradable a los que la oyen, esta retórica, dirigida al alma, hace que nazca la justicia, produce moderación y arraiga la virtud. (Gorgias

Concluye sin ser ya refutado por Calicles, que la reprensión es mejor para el alma que el desenfreno.

Respecto a la política, Sócrates la considera como una ciencia útil para hacer mejores a los hombres y no para otorgarles beneficios materiales; por lo tanto cuando el pueblo se rebela y repudia a sus dirigentes, estos necesariamente no hicieron verdadera política. Ahí ya están retratados los populistas de hoy, otorgando dadivas al pueblo y este feliz, hasta que hay que pagar las consecuencias y viene la crisis y el repudio, y el populista en turno se siente injustamente tratado, pero dice Sócrates: si la ciudad los castiga injustamente quiere decir que no les enseñaron lo que debían enseñarles.

 

Sócrates dice que el habla no para agradar, sino para buscar el mayor bien y no el mayor placer, casi vaticina su condena en un juicio ante un jurado ignorante, afirma no temer a la muerte, pues esto es propio de irracionales y cobardes; ya que la muerte es la separación del cuerpo y el alma y cada una conserva el estado que tenían al momento de morir. Lo que sí teme es cometer injusticia, así que su mejor protección es no decir ni hacer nada injusto contra los dioses ni contra los hombres. Que es más difícil ser justo cuando se tiene poder. Considera que los que han cometido los más grandes delitos son incurables, sólo son útiles como ejemplo a los que los ven padecer para siempre. Concluye en que es necesario precaverse más de cometer injusticia que de sufrirla y que se debe de cuidar, sobre todo, no de parecer bueno sino de serlo, en privado y en público.

Si alguien se hace malo en alguna cosa, debe ser castigado, y éste es el segundo bien después de ser justo, el de volver a ser justo mediante el castigo. Que es necesario huir de toda adulación, la de uno mismo y la de los demás, y que se debe usar siempre la retórica y cualquier otra acción a favor de la justicia.

 

Y termina afirmando que: El mejor género de vida consiste en vivir y morir practicando la justicia y todas las demás virtudes.

 

Conclusiones

Definición de un asunto y acuerdo en el nombre[1] es la primera enseñanza del Gorgias para nosotros, asimismo nos enseña que la persuasión, si no persuade de cosas basadas en la razón es dañina, Dañaban en aquel entonces los que hacían retórica mala, hoy nuestros malos retóricos son: televisión, radio, prensa. Y se ven poco muy poco que hagan retórica bella: tal vez algunos libros y poco periódicos. Hoy, como entonces, sigue siendo vigente la gran necesidad de saber si nuestras creencias son falsas o verdaderas, de igual manera resulta necesario analizar y encontrar si hay verdad en los elocuentes y persuasivos mensajes de los medios de comunicación y cuidarse personalmente de no pertenecer a la multitud ignorante, recordar que sí es bueno y útil hablar bien y ser persuasivo siempre y cuando lo que se hable sea verdadero.

Nos recuerda también que el cuerpo y el alma necesitan cuidado para su bienestar y estos cuidados no son siempre los agradables y fáciles, los mejores son los que requieren un esfuerzo personal: gimnasia y justicia. Nos da la los ingredientes claves para establecer amistades verdaderas con los hombres y los dioses (para quien los tengan): Justicia y moderación.

Enseña a analizar la razón ultima por lo se hacen las cosas, para no caer en el error frecuente, de obtener con nuestras acciones un beneficio a corto plazo a costa de un mal a mediano y largo plazo, que al final resultara más doloroso y malo.

En cuanto al poder, sí considera que el más fuerte es el más poderoso, el punto fino es que el pueblo al ser más numeroso, es más poderoso que cualquier individuo, por lo tanto no sólo por ley mandará, sino por naturaleza.

Da argumentos para la conveniencia de moderar las pasiones y deseos, encaminar las acciones teniendo como objetivo últimos el bien, no desdeña los placeres, sino que señala que habrá que distinguir los pacerse buenos de los malos en virtud de los resultados, y esto se logra con conocimiento y experiencia.

Considera que la reprensión y el castigo son buenos, pues hacen mejor al hombre, lo anterior lo avalan los conductistas modernos. Establece la necesidad u utilidad de la ciencia como guía para alcanzar lo bueno.

Respecto a la política, la define como un arte para hacer mejores a los hombres. Algo muy necesario en nuestros tiempos, donde lo que se hace, considerándolo como política, es una actividad que otorga una oportunidad de enriquecerse personalmente e impresionar al pueblo con obras materiales, y recuerda que el repudio de los gobernantes es responsabilidad de estos y no producto de un pueblo ingrato.

Nos enseña la conveniencia de hablar buscando el bien y no el agrado de la audiencia, de huir de la adulación y nos previene de la mayor dificultad de actuar con justicia cuando nos encontramos en posiciones de poder. Considera una necesidad ser bueno y no solo parecerlo.

El Gorgias sí es interesante para nuestra época, no sólo por su interés histórico y como retrato social de una época antigua, sino además porque trata de temas que son de gran interés y utilidad actualmente a nuestra sociedad, como lo son: El discurso público y social, lo justo y lo injusto, los peligros de una persuasión sin fundamentos morales auténticos, la vigencia de la ignorancia y el alejamiento de la ciencia y su sustitución con practicas más atractivas pero dañinas al final; la salud del cuerpo y del alma, la legislación, la convivencia , la amistad, el poder, el castigo, los placeres, la política, y cómo sería el mejor genero de vida.

Los argumentos de Sócrates son razonables, a esta razón tal vez habrá que agregarle nosotros, lo que en el mismo dialogo Él dice: la experiencia, y esta, solo podremos adquirirla viviendo su propuesta de vida. Entonces sabremos más.

Jorge Alberto Ornelas Lizardi



[1] Gorgias 448b

Apr 29

Peña Nieto, Lenguaje, y Freud

Peña Nieto, Lenguaje, y Freud

El pasado 28 de abril en los actos de campaña de Peña Nieto en Netzahualcóyotl, Méx  , dijo Eruviel Ávila Villegas, gobernador del Estado de México:
“Y no lo digo nada más yo, así lo dicen las encuestas, así lo demuestra el ánimo de esta gran campaña y el ambiente de fiesta que hoy tenemos en torno al hijo pródigo de esta gran entidad, al hijo pródigo del Estado de México: Enrique Pe­ña Nieto”, continuó el gobernador mexiquense. Netzahualcóyotl, Méx., 28 de abril.- http://www.oem.com.mx/laprensa/notas/n2523294.htm

 
Nadie ha dicho nada sobre estas palabras, que, si significan lo que dicen, no le hacen ningún favor a la campaña de Peña Nieto, vemos.
Primero revisemos el Diccionario de la Real Academia Española, y dice: pródigo, ga. (Del lat. prod?gus).
1. adj. Dicho de una persona: Que desperdicia y consume su hacienda en gastos inútiles, sin medida ni razón. U. t. c. s.
2. adj. Que desprecia generosamente la vida u otra cosa estimable.

El gobernador Eruviel Avila tal vez nos diga ahora que el quiso decir, “hijo prodigio”, vemos nuevamente el diccionario, prodigio.  (Del lat. prodig?um).
1. m. Suceso extraño que excede los límites regulares de la naturaleza.
2. m. Cosa especial, rara o primorosa en su línea.
3. m. milagro (? hecho de origen divino).
4. m. Persona que posee una cualidad en grado extraordinario.

Freud indicaría que lo que hizo  Eruviel fue decir la verdad mediante un “acto fallido”, es decir,  él quería mentir y presentar a Peña Nieto como un prodigio, es decir, un ser extraordinario. Y su subconsciente lo llevo a decir la verdad, que Peña Nieto es un pródigo, es decir un despilfarrador.

 
La otra explicación, no menos penosa, es que, ni la plana mayor Priista presente en el acto, no el ejercito de asesores de Peña,  ni  Eruviel Ávila Villegas conocen bien el lenguaje, y no saben la diferencia entre pródigo y prodigio. Y por lo visto Peña Nieto tampoco, pero eso ya lo intuíamos desde la feria del libro en Guadalajara.

 
Sobre advertencia no hay engaño, ellos lo dijeron públicamente y lo celebraron, Peña Nieto es el hijo pródigo del Estado de México, ahora pretende serlo de México, lo malo es que no solo despilfarrará  su hacienda, sino la millones de mexicanos.

 
Jorge Alberto Ornelas Lizardi