Falsos bautizados

Así también nosotros somos falsos bautizados, judíos de nombre, pero realidad otra cosa, sin sentir de acuerdo con nuestro discurso, lejos de servirnos de lo que predicamos, de lo cual nos envanecemos como si lo supiéramos. Así, sin ser capaz siquiera de cumplir la misión de hombres, asumimos la de filósofo, carga tan pesada como si alguien que no fuera capaz de levantar 10 libras pretendiera cargar la piedra de Ayante. Epicteto, Disertaciones, libro II ix 21, 22.

 

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